jueves, 1 de agosto de 2013


TALLER DE CREACIÓN LITERARIA: OLAS DE JADE VERDE

 LITERATURA CHINA.

 
Hablar de un taller de literatura china dentro de un país como Venezuela quizás estaría descontextualizado, sin embargo, hay que recordar que a pesar de que exista una tríada (africanos, indígenas y españoles) que fundaron una nueva cultura en nuestro país, Venezuela está llena de inmigrantes de todas partes del mundo y han traído consigo parte de sus tradiciones. Probablemente sea más sencillo entender la literatura latinoamericana porque la cultura, idiosincrasia hasta el idioma es más cercano a nosotros, pero hay una cultura que desea ser explorada, leída y entendida, para algunos será algo novedoso, exótico, trivial, tan distinta y seductora, y es que en la literatura china, por ejemplo, hay animales que no aparecen en los textos de nuestros ilustres escritores, y los que parecen adquieren una mitificación maravillosa. Por esta razón, esta puerta que se abre hacia lo oriental representará tanto un reto como un placer.

 

Objetivos del taller:

-Conocer la literatura china y los aspectos relevantes que pertenecen a esa cultura.

-Promover lectores críticos.

-Fomentar la creatividad literaria

-Propiciar la escritura como medio para la recreación y la reflexión
 
 
 
PRIMERA ASIGNACIÓN 26-04-13: Escribir un texto cualquiera a partir de la impresión que le haya dejado algún elemento de la cultura china expuesto en el taller.
 
ZULYM BELLO
 
En el arroyo
yace el espejo
donde se mira la luna.
 
La brisa suave
acaricia
la tez del agua
y el silencio
canta entre el bambú
y la hierba
en la ribera de jade
 
 
TERESITA ZAMBRANO
 
Chocamos de nuevo y abrimos asomos a la legendaria China
Imaginamos vida respetuosa por la naturaleza pura
Normales tradiciones comparten con los colores y figuras
Asiáticos terrestres festejan animados con luces danzantes
 
 
MARINA SANDOVAL
 
Descanso bajo un árbol, contemplando la serenidad del campo. Muy lejos, al final del camino miro sorprendida un torbellino gris,  anillos sagrados giran y giran aumentando de tamaño. Viajan con velocidad y se pierden en el infinito.
 
Más tarde, ya en penumbras, despierto con el suave olor a mastranto y la danza de unas olas amarillas, rojas y naranjas, se mueven al compás del viento y riegan de fecundidad y virtud la tierra.
 
 
 
SERGIO GUEVARA
 
Pensemos en los factores que se necesitan para lograr una sociedad civilizada. Por supuesto, muchísimos. Sin embargo, centrémonos en uno fundamental: la religión. Nuestro mundo, el occidental muchas veces fracasado en cuanto a lo político. Tropicales y cómodos parecemos estar destinados a la repetición de nuestra historia fallida y tragicómica. Bajo la tutela de un Dios ( por supuesto, sujeto a muchísimas interpretaciones) pero que siempre guarda una característica común: en muy, muy poco humano. Ahí pues, tenemos una de las muchísimas causas explicativas de nuestra sociedad. El mundo Oriental, a ojos de muchos, luce una suerte de quimera cultural; no nos explicamos cómo una sociedad puede diferir tanto de la nuestra. No tomamos en cuenta sus raíces. Obviamos aparentemente todo y damos rienda suelta a los prejuicios. El mundo oriental, hasta que no se posee conocimiento de él pareciese siempre extraño. Desconocemos que se cimientan de acuerdo a las enseñanzas de un hombre que fue tangible: Confucio. Confucio, personaje altamente humano, gracias a sus enseñanzas (igual de humanas y sabias que él), la sociedad tuvo un pilar mediante el cual levantarse. He ahí la diferencia que queremos tratar. Occidental: realista mágico. Oriental: humanista empedernido. A cuentas de algo que nos parece desconocido, juzgamos. Por eso es necesario indagar mucho más en la razones de nuestro mundo.
 
 
 
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RESULTADO DEL 03 DE MAYO. ESCRIBIR A PARTIR DE LA FRASE “OLAS DE JADE VERDE”
 
MERCEDES CARMONA
Llovía suavemente, pero la mujer no cesaba de llorar. La melancolía la embargaba. Sus lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia. Cada vez que podía, iba a esa playa para contemplar las olas encrespadas  de color verde jade. Ellas se acercaban, besaban la orilla y tímidamente volvían al centro del mar.
Su visita a esa playa se convirtió en un rito desde que su hombre la citara allí y nunca se presentó.
 
ZULYM BELLO
A lo lejos
las suaves olas de jade verde
marcaban el ritmo
y el susurro del viento
acariciaba el silencio
en la soleada orilla
 
AURA CAPANNI
al otro lado del mar
está la china
y las olas son
de jade verde
 
 
JOSÉ A. BORDÓN
Olas de Jade verde
 
Son aquellas olas
con meteoro en el agua
que se llevan en tu tiempo
la memoria del mediocre
 
Eres la gema
piedra vestida en la zanja
sin respiro
jade verde en tu palabra
 
 
MARY MORENO
Olas de jade verde refrescan mi alma en medio de esta ciudad fulminante.
Una vez tranquila, me dispongo a observar mi entorno: saliva sobre el asfalto, bolsas de supermercado que vuelan entre el humo industrial, indígenas que piden limosnas.
El muro de contención que he construido, comienza a derrumbarse.
 
ASTRID SALAZAR
 
Olas de jade verde
 
Qué puede
hacer esta ola
en este cuerpo
arcillosamente
de piedra.
 
Qué hace
este jade verde
creciendo entre
tantas rocas.
 
Mi cuerpo
es ceniza
y no hay volcán
que erupciona
¿o sí?
 
TERESITA ZAMBRANO
Olas de jade verde
 
MÉTRICA ORIENTAL
EN LA NATURA
MANIFESTADA
POR DINASTÍAS
DEL PUEBLO CHINO
COMUNICADO
EN LOS COLORES.
 
 
ALFREDO OVALLES PERDOMO
 
La niña de ojos tristes se baña a las orillas del Río Amarillo, cuando de repente las olas de jade verde la sumergen al fondo del río, al reino de los emperadores verdes. La niña ahora es feliz porque descubrió la paz celestial.
 
 
DALVA DE PÉREZ
 
Olas de jade verde retumban en la pradera, resuenan en la llanura y resbalan por los senderos. Quisiera formar con ellas un collar de sueños que adornen mi alma y y formen un rosario de respuestas a mis constantes dudas.
 
 
 
 
 
DILCIA ZAMORA
Olas de jade verde
 
Verde mar
fuente de saber
agitas mi alma
mi rostro enmudece ante tal fuerza.
 
Veo brotar serpientes de fuego sagradas
despertando de su sueño
bailaré en tus olas por siempre.
 
 
BESTALIA CASTRO
Olas de jade verde
 
Mientras nos paseamos por la naturaleza, dejemos que nuestro cuerpo e imaginación alimente nuestro espíritu y así profundizaremos en las olas de jade verde.
 
 
MARINA SANDOVAL
 
La tarde del terrible huracán, olas de jade verde llegan hasta la costa del Pacífico. Troncos de árboles, embarcaciones, rocas, minerales, llegan cubiertos de color jade… Se acumulan formando una gran pirámide y se transforman en la Gran Diosa de los Vientos, en cuyo rostro resaltan grandes ojos de jade verde.
 
 
 
REINALDO MOGOLLÓN
Olas de jade verde
En la inmensidad del mar
Si nos alejamos
Podemos ver matices de verdes
Será que son de piedras de jade.
También si subes a una montaña,
Irás caminando sobre verde
Y a medida que te internas
La maleza te atrapa y
Te vuelve todo verde.
No te asustes
Es que estás aceptado.
 
FREDDY BORGES
 
La ola que golpea
el jade verde
tarde o temprano
desgasta la fidelidad
 
SERGIO GUEVARA
Olas de jade verde
 
Él sabía su refugio ante el verdor de las olas. Detrás y fuera del jade vive aislado. Muchos piden consejo,  sin embargo son sagrados.
Él sabía su refugio detrás de las olas pues es temeroso. Temeroso porque la que va no vuelve, le recuerda de alguna manera a la muerte, a cuánto ha sufrido y olvidado. A pesar del verde que lo guarda y lo castiga se siente atado, quiere ser útil pero en verdad nunca se siente necesitado.
Después de tantas penas, él sabía, se va entre las olas otra vez.
 
 
MARCOS GUZMÁN
Olas de jade verde
empuja, arrastra, envuelve, sumerge, ahoga
ritmo acuoso, suave, sereno en el abismo
mortal
turbulento en la superficie
 
Agobia.
 
 
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Textos del 17-05-2013: escribir a partir de cualquiera de las siguientes frases: farol de papel, bosquejos infernales, remanente de palabras.
 
MARCOS GUZMÁN
Bosquejos infernales
 
Tus manos, brújula de las mías
muestran el paraíso de tu cuerpo
convirtiéndose en mi adicción
mi opio
mi templo de veneración y culto
Mis ansias, combustible volátil
me impulsa ciegamente a tu lecho
a esa fosa donde me vuelvo autómata
y termina mi voluntad
emergiendo la sumisión.
 
 
MERCEDES CARMONA
 
Ese día amaneció pensando en ella más de lo usual: su piel suave y dorada como el durazno, sus labios rojos y carnosos, su voz, sinfonía de los ángeles. De repente, sonó el celular anunciándole un amargo mensaje: “no quiero saber de ti, no me busques más”. Desde ese momento, su alma se convirtió en un infierno.
 
 
AURA CAPANNI
 
Remanente de palabras
y en el fondo
un pozo de palabras
fermentando.
 
 
TERESITA ZAMBRANO
Farol de papel recortado
Para volar libre
Alegrar espacios
Gracias al aire
¡Sopla! ¡Sopla!
Y la fibra vegetal
Va danzando
Al son del sol.
 
ALFREDO OVALLES
Farol de papel recortado
El reflejo de la luz
en el estanque
hace que vea figuras danzantes
del dragón fénix
figuras envolventes
en este mundo
fantástico y sorprendente.
REINALDO MOGOLLÓN
Faroles de papel recortado
Camino por el bosque nublado. A lo lejos distingo luces muy tenues. Me aproximo con velocidad hasta llegar a una morada campesina. Sus habitantes me recibían con alegría. Son una pareja de ancianos, quienes me invitan a pasar. Me ofrecen té e inician una conversación que se centra en el por qué llegué a ese lugar. Me invitan a pasar la noche para que temprano siga mi camino. Me pregunto al sentirme seguro ¿será tanta belleza? Y me quedé dormido.
 
 
DALVA DE PÉREZ
 
Farol de papel recortado alumbra por las noches los festivales de mi pueblo. Las bailarinas danzan y contemplan con alegría la luz que expanden los faroles, hechos en forma manual como producto de la fantasía y de la creatividad de los nativos de ese terruño en donde no han llegado los avances, pero que conviven y disfrutan de ese transcurrir entre recuerdos y añoranzas.
 
 
DILCIA ZAMORA
 
Dentro del laberinto
Busco la luz.
Pantanos movedizos me detienen.
De pronto, la serpiente me indica la salida.
Enfrentaré el desgaste de mis palabras.
Bosque infernal,
Luz y oscuridad.
 
MARINA SANDOVAL
El farol
 
La joven se sentó a la mesa y colocó con cuidado las partes del farol de papel recortado. Siguió los mismos pasos que utilizaba cuando armaba rompecabezas en su casa de campo. Por un rato se distrajo recordando los bosques y ríos de su infancia, cerró los ojos y regresó a la paz y quietud de entonces. El ladrido de su perrito la volvió a la realidad y comenzó a observar y clarificar las partes del farol. Estaba formado por cuatro partes triangulares y en cada una de ellas había imágenes y símbolos que narraban la historia del origen de los faroles. Nacieron un día que una joven estando triste utilizó restos de papel que plegó y fue uniendo con amor hasta construir un hermoso objeto que regaló a su abuela para que adornara su rincón preferido.